Sara también fue adoptada, aunque su historia es diferente. Siendo cachorra, la dejaron dentro de una caja. En ese hogar de cartón, ella soñaba con pasar las tardes corriendo entre las flores o, las noches, acurrucada junto a una chimenea. Finalmente, llego el día en que se produjo un encuentro que lo cambió todo. No solo la llevaron a un hogar lleno de amor y alegría, sino que también descubrió un secreto que le cambió la vida: a veces, la realidad puede superar a los sueños. ¡No hay que abandonarlos jamás! Vale la pena intentarlo.

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