A esta gata le gusta estar todo el día sentada en el rincón más calentito de la casa. Ama las mantas suavecitas, los pompones de todo tamaño y color, y apretar los ovillos de lana con sus patitas. Hay quienes piensan que es malhumorada porque siempre tiene cara de enojada, pero Renata es muy dulce y la compañera ideal para compartir el sillón.