Pierre conoce toda la historia de Simones porque fue el primero en llegar, y simboliza ese comienzo inspirador. Fue el primer personaje y recibió a los demás. Dicen que todo se ve de acuerdo al cristal con que se mire. Pierre y sus antecesores lo saben mejor que nadie e hicieron de esta frase una decisión de vida. Es que los anteojos redondos rosas que hoy lleva Pierre antes fueron un monóculo. Su portador era un Pierre de antaño, fanático de los macarons y que, por supuesto, vivía en Paris. Fue él quien fundó una dinastía de optimistas. Porque aunque veía perfectamente, decidió ponerse un monóculo para poder cambiar de cristal y darle a la vida el color que quería. Esta decisión se convirtió en una cuestión de familia, una costumbre que pasó de generación en generación y que invita a jugar, a transformar la mirada con que Pierre ve lo que lo rodea: hoy rosa, mañana quizás azul, pero siempre en colores. Quizás por esto mismo es que su personalidad parece tener un efecto caleidoscopio sobre quienes lo rodean. Donde quiera que vaya, Pierre lleva uno, o varios, libros en su mochila. Puede ser un comprometido intelectual sumergido en un mundo poblado de palabras; el que recorre las calles montado en su bicicleta o el buscador de unicornios y de la vida rosa.

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