Es parisina y ama la cocina francesa en general y la crème brûlée en particular. Pero eso no es todo: a Lupita le encantan los sombreros y además los colecciona. Cada vez que visita un lugar, se lleva uno de recuerdo. ¿Su preferido? Uno que compró en el Norte. También le gusta salir a caminar y ver vidrieras. Cuando quiere descansar, se sienta afuera, en su mesa predilecta del café de la esquina, para ver pasar la gente y detectar, con su ojo clínico y bien entrenado, lo que es moda en la calle.